| Paisaje
de contrastes, refugio para una diversidad de especies
La
situación privilegiada de El Parque Cultural del Río
Vero, entre el Pirineo y el llano, le convierte en un espacio privilegiado
por la variedad y calidad de sus contenidos naturales. El territorio
abarca dos unidades geomorfológicas bien diferenciadas, el
piedemonte pirenaico o Somontano y las Sierras exteriores del Pirineo,
la conocida Sierra de Guara. La Comarca de Somontano de Barbastro
ofrece en este enclave uno de sus paisajes más espectaculares.
En
la zona norte del Parque Cultural, los ríos se abren paso
excavando profundos cañones, lo que ha dado lugar a la impresionante
arquitectura de los barrancos del Guara. Este espacio supone un
escenario propicio para la presencia de una diversidad de especies
animales y vegetales, que a veces se encuentran en peligro de extinción.
El espacio debía quedar protegido, declarándose Parque
Natural de la Sierra y los Cañones de Guara en 1990.
El
eje vertebrador del Parque Cultural es el río Vero. Sus primeras
aguas han ido esculpiendo durante milenios de años un agreste
paisaje, caracterizado por paredes verticales, rocosos acantilados
y espectaculares gargantas (barranco del Fornocal o Palomera). Atravesado
el cañón, las aguas se apaciguan en las poblaciones
de Huerta, Pozán y Castillazuelo, apareciendo una caracterizada
vegetación de ribera. Tras su paso por Barbastro, el Vero
cede sus aguas al río Cinca. Tomillo, romero y espliego invaden
el entorno con un aroma inconfundible.
Los
contrastados climas del territorio favorecen la existencia de numerosas
variedades tanto animales como vegetales, a veces únicas,
como las endémicas que han colonizado los rocosos acantilados.
Esta diversidad de especies en la fauna y la flora convierten al
Parque Cultural en un paraíso para los estudiosos de la naturaleza.
En el cañón del Vero sobresale la especie endémica
Petrocoptis guarensis, la llamada corona de rey y la curiosa población
de plantas carnívoras. En cuanto a la fauna, las aves rapaces
son las grandes protagonistas. Destaca el Quebrantahuesos como auténtica
joya del Parque Cultural debido a su peligro de extinción.
Por otra parte, en el curso alto del río Vero se esconde
el tritón pirenaico y aguas abajo, el escaso cangrejo autóctono
y el pez fraile, entre otras abundantes especies.
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