La dama de Buera

El gigante de Guara

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EL GIGANTE DE GUARA

n la carretera que va hacia Huesca, a la altura de Siétamo se puede ver tumbado al gigante de Guara. Detrás de esa imagen del gigante yaciente hay una preciosa leyenda de amor, de tiempos en los que los montes tenían los sentimientos de los humanos.

Cuenta la leyenda que Gabardón tenía dos hijas, Gabarda y Gabardiella. Los tres eran felices y Gabardón estaba muy orgulloso de ellas. Gabarda era la hija mayor y siempre pensaba en ir a recorrer las tierras bajas para poder ver lejos el horizonte limpio sin montes por medio, así que se casó en las llanuras de los Monegros y allí vivió feliz. La hija pequeña, Gabardiella, era mas revoltosa y a ella le gustaban los montes, los ríos, lagos y bosques. Un buen día conoció a Gratal y se enamoró perdidamente de el. El tiempo pasaba y Gabardiella no podía dejar de pensar en Gratal, suspiraba por él. Un día Gabardón le preguntó- ¿Que te pasa hija mía?, -hace días que te noto ausente y entristecida,

- Padre no puedo dejar de pensar en Gratal, estoy enamorada.

- ¿De Gratal? ¡Eso es una locura! Es el pico mas pobre que existe, no tiene vegetación fresca, tan solo matorrales y pedruscos. ¡No lo consentiré!

A pesar de los esfuerzos por parte de Gabardiella para convencer a su padre de la unión con Gratal, no hubo nada que hacer. Gabardiella se quedó triste y desolada, y Gratal, que no podía controlar sus sentimientos, hizo todo lo posible por que Gabardón aceptara su unión, no lo consiguió.

Así que juntos decidieron huir en una tarde de tormenta mientras las montañas se dedicaban a fabricar sus truenos. Atravesaron riadas y dificultades pero la fuerza del amor era mas fuerte.

Gabardón, como ya era viejo, pidió ayuda a su amigo Guara que era un gran gigante, tales fueron las voces que dio llamando a los amantes que los montes del Pirineo miraban compugidos, sin atreverse a decir nada. Cuando los encontró les pegó un fuerte manotazo haciendo que se cayeran por tierra, cogió un tajo de su clava y partió la montaña en dos, dando lugar al Flumen que empezó a correr.

A partir de se momento Gabardiella y Gratal quedaron separados para siempre, hundiendo sus corazones en un mar de dolor.

Gratal, que aunque no muy grande si era decidido y tenía dignidad, decidió vengar su dolor y una noche cuando el gran giganton de Guara descansaba le dio un golpe mortal, los terribles gritos de Guara no suscitaron ningún efecto ya que murió y quedó tumbado para siempre.

Cada vez que circules por la carretera de Barbastro a Huesca, fijate y cuando veas la silueta del gigante puedes recordar la eterna historia de pasiones que guardan esas montañas.