LA NOCHE DE LAS ÁNIMAS
El invierno es largo en los pueblos de la sierra. Sus gentes se sientan al calor del fuego para contar y escuchar historias de brujas, seres mágicos y hechos prodigiosos.
Muchas historias acaecían en el primero de noviembre, en la Noche de las Ánimas. La noche de Todos los Santos se llenaba de oraciones y velas en memoria de los difuntos. Por la mañana, las mujeres acudían al cementerio para adornar las tumbas con flores frescas.
Durante todo el día, las campanas desgarraban el toque de difuntos ritmo recordando a los muertos. Mientras, los niños vaciaban calabazas y abrían en ellas ojos y bocas terroríficas. Dentro colocaban una vela que una vez encendida, asustaba a jóvenes y mayores.
Por la noche, las familias se reunían en el hogar donde rezaban y recordaban a los que se fueron. No faltaban las historias de brujas y brujones, fadas y apariciones que los abuelos explicaban a los niños de la casa.