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Patrimoniocultural
CONOCE EL SOMONTANO
Patrimonio Cultural
  A una extraordinaria variedad de paisajes suma la riqueza de su patrimonio cultural. Todo el territorio está salpicado de bellas construcciones y hermosos conjuntos urbanos que nos trasladan a otras épocas.
La historia a través del Arte

El Somontano es una tierra rica en arte y monumentos. Paseando por las calles de sus pequeños pueblos, visitando sus iglesias, redescubriendo sus ermitas, nos sorprenderán las huellas de su pasado histórico.

El Románico

Con la reconquista cristiana se construyeron en el Somontano hermosos templos románicos (siglos XI al XIII), como la parroquial de San Andrés (en el pueblo abandonado de Nasarre), la ermita de Nuestra Señora del Castillo (Rodellar), la iglesia de San Nicolás de Bari (Alberuela de Laliena), la ermita de Treviño (Adahuesca) o el atrio, con bellos capiteles, de la Colegiata de Alquézar, todos ellos en el entorno de la Sierra de Guara. Buenas muestras de arte románico aparecen también al sur del Somontano, en el espectacular pórtico de la parroquial de La Asunción en Peralta de Alcofea, en La Blanca de Berbegal y en la iglesia de El Tormillo.

El Gótico

La pintura de brillantes colores del primer arte gótico (siglo XIII), queda sorprendentemente plasmado en la Ermita de San Fructuoso de Bierge y en la parroquial de El Tormillo. También encontraremos una excelente muestra de arquitectura gótica temprana en la torre de Berbegal.

Numerosos templos se erigieron en esta comarca en el siglo XVI, coincidiendo con una época de gran esplendor. Su arquitectura sigue los cánones del gótico tardío, que cuenta con maravillosas expresiones en la parroquial de Castejón del Puente, la Catedral de Barbastro, la Colegiata de Alquézar o la de Abiego.

El Renacimiento

El Renacimiento se manifiesta en el Somontano en la decoración de templos góticos (Azara, Abiego, Castejón del Puente...) y en bellos retablos, como el de la Catedral de Barbastro (obra, en parte, de Damián Forment). También se perciben los nuevos aires del Renacimiento en algunos edificios civiles, como en el alero de la Casa Argensola y en la galería con columnas de Casa Baselga, ambas en Barbastro.

El Barroco

La parroquial de Barbuñales y el Santuario de Dulcis en Buera, lugar con gran tradición de multitudinarias romerías, son las más representativas muestras del Barroco del siglo XVII en la comarca, con sus yeserías de tradición mudéjar. La abundante decoración en las capillas del Santo Cristo, San Carlos y San José en la Catedral de Barbastro o las pinturas del Camarín en el Santuario de Nuestra Señora de El Pueyo, también en Barbastro, son buenas muestras del Barroco del siglo XVIII.

El Arte de hoy


El siglo XX nos ha legado también grandes obras como el Santuario de Torreciudad, punto de encuentro de la devoción mariana internacional o el Monumento al Siglo XX en Abiego.



Iglesia de San Andrés
Foto: Ignacio Pardinilla

Frescos de San Fructuoso
Foto: CEDER Somontano

Baldaquino de la catedral de Barbastro
Foto: CEDER Somontano

Santuario de Torreciudad
Foto: Santuario de Torreciudad
El saber popular a través del patrimonio etnológico

Al acercarse a los pueblos del Somontano y sus gentes, al pasear por sus calles adaptadas en cada lugar a la topografía del terreno, se descubren bellos rincones detenidos en el tiempo, galerías, pasadizos y fuentes. Calles frescas que convergen en las plazas mayores, lugares de reunión y celebración de fiestas tradicionales.

Aquí los pueblos, asentados en llanos y tozales, han sido construidos con los colores y los materiales de la tierra; sus casas frescas y sobrias, nos recuerdan la armónica relación entre el hombre y el medio. Hasta nuestros días se han conservado bellos conjuntos urbanos, como Alquézar, Adahuesca, Rodellar o Bebegal, en los que es posible disfrutar de excelentes ejemplos de viviendas tradicionales.

En los montes aledaños a las poblaciones, los muros de camino, lindes, bancales de cultivo, corrales y casetas de monte, evidencian un pasado cercano, en el que estas tierras estaban llenas de gentes, cultivando, pastoreando y trasegando por los centenarios caminos.

Nada mejor que recorrer la vieja cabañera desde Peralta de Alcofea a la Sierra de Sevil para comprender antiguos usos y formas de vida, muchos caídos en el olvido.


Arquitectura popular en Alquézar
Foto: Ignacio Pardinilla
La arquitectura del agua

El abastecimiento de agua, bien necesario para la vida, llevó a las pueblos del Somontano a mantener, cuidar y destacar los manantiales y su máximo aprovechamiento, mediante la construcción de fuentes, abrevaderos y lavaderos. Destacan de Barbuñales, Azlor, Salas Altas o Estadilla.

Al sur, donde los manantiales superficiales han desaparecido, se excavaron en la roca espectaculares pozos-fuente, como los de Laluenga, Ponzano, Laperdiquera, Lagunarrota o Monesma.

La Conservación del agua helada, objeto de comercio y utilizada para usos medicinales y de conservación de alimentos, hizo necesaria la construcción de neveros y pozos de hielo como los de Adahuesca, Alquézar, Buera o Barbastro.

A lo largo de los ríos descubrimos construcciones relacionadas con el aprovechamiento del agua: azudes, presas, acueductos, molinos, grandes embalses...

Pero los cursos de agua fueron también obstáculos para las gentes del Somontano, que hubieron de afanarse en la construcción de puentes de esbelta silueta, como los de la Albarda y Villancatal (Alquézar), la Famiñosa (Abiego), El Diablo y La Sierra (Olvena) o Pedrual y Las Cabras (Rodellar).



Pozo Nuevo de Laluenga
Foto: CEDER Somontano
 
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